Lo que quise decir
Un pájaro al que observaba con orgullo se estrelló contra mí y murió. Ahora solo queda la ausencia, la nieve y un rincón marchito.
La escribí en febrero de 2026.
Letra
El cielo es un lienzo de un frío zafiro,
donde el ave se mece en un suave suspiro.
Se balancea el instinto animal y sereno,
mientras yo desde abajo de orgullo me lleno.
Como madre que observa el primer movimiento,
lo veo subir desafiando al viento.
Un ala firme, dos alas que avanzan,
sobre la colina sus sueños descansan.
Es consciente del triunfo, del aire ganado,
del progreso que late en su cuerpo emplumado.
Yo esperaba el regreso, la paz del descenso,
un aterrizaje en mi mano, un abrazo inmenso.
Con un dedo perezoso, casi de seda,
acariciar el canto que el aire nos hereda.
La descripción de un vuelo, la curva acelerada,
su vida pequeña en mi palma guardada.
Sus patas son negras, alertas vitales,
como ramas que impulsan impulsos reales.
Él me habría contado con voz de universo
Una historia única, un viaje disperso.
Pero el aire se rompe, la inercia lo gu.
Se estrell contra m termin la alegr.
Y ahora no entiendo la forma en que yace,
la muerte es un nudo que nada deshace.
Como asumo este cuerpo que el suelo reclama,
se apag la chispa, se pudre la llama.
Vuelvo al d de antes, al d sin nada,
donde nadie existía, donde no hubo llegada.
Me abandono en la ausencia, en el tiempo perdido,
en el sol que se oculta bajo un manto vencido,
cae la nieve y el brillo del día se empaña,
En las garchas el velo que el jardín acompaña.
He aprendido a mirar mi rincón ya marchito
Donde el eco del ave es un sordo grito.
Es una capilla de sombras y luto
Donde el tiempo se vuelve un castigo absoluto.
Rezo por los nonatos, por lo que no fue,
Por el ala que el cielo jamás otra vez verá en pie.


