Lo que quise decir
El otro no es un monstruo ni un extraño, sino alguien que sufre, teme y vive igual que nosotros. A menudo miramos con desprecio sin entender que en cada persona reflejamos nuestras propias heridas y nuestra humanidad.
La escribí en noviembre de 2025.
Letra
Este es el rap del espejo, del prójimo, del respeto.
De lo que ves cuando no miras recto.
Todorov en los cascos, Spinoza en los párpados.
Y tú que vas de justo, sabes de qué lado estás tú.
El otro no es un monstruo ni un dios con otras voces.
Tú, si hubieras nacido en otro código postal, bro.
El otro no es el moro ni el que baila en el vagón.
Ni la que limpia tu casa mientras es meditación.
El otro no es el loco que grita por la acera.
Ni el que duerme en cartones bajo la escalera.
El otro es el que calla pero sufre igual que tú.
El otro tiene hambre, miedo, orgullo y también luz.
Dice Todorov: el otro funda tu existencia.
Sin él tú no eres nada, solo puro ego sin ciencia.
Te construyes al mirar al que es distinto y se te cruza.
Y ahí decides si te hermanas o si lo empujas.
El racista ve al otro como cifra de amenaza.
El machista como peto que ordena y que rechaza.
El clasista como peso que no quiere en su terraza.
Y el fascista, ay, el fascista solo quiere otra raza.
Pero el otro no es amenaza ni caca ni exilio.
El otro es tu maestro si lo escuchas sin auxilio.
El otro es tu reflejo, tu sombra y tu destello.
Y a veces es más tú que tú mismo en el espejo.
Tú crees que no eres como el pibe que atraca en el metro.
Nunca tuviste hambre o rabia o miedo en el pecho.
La señora que insulta a su nuera y le hace daño,
es tu reflejo también, si te olvidas del rebaño.
El machito que dice «mi chica no opina, cocina»,
es el mismo que tú cuando hablas con tu vecina.
Hay el colega que engaña, miente y pone condiciones.
Quizás solo seas tú en otras situaciones.
El otro no es un monstruo, es un espejo fiel.
El otro te define, te dibuja la piel.
Si miras con desprecio te hablas a ti sin querer.
Porque el otro no es otro, eres tú sin poder.
El otro no es amenaza, ni destino, ni pecado.
Es el tú que fue distinto porque nació al otro lado.
Abre bien la mente, abre el alma y el oído.
Que el otro es lo más tú que nunca habías entendido.
Y si ves a una madre llorando en un portal,
No pienses «qué pena», piensa: «yo pude estar igual».
Y si ves a un junkie vendiendo lo que sea, palpico,
Recuerda tus excesos, quizá no andas tan distinto.
El otro no es el pobre ni el enfermo ni el que sufre.
El otro es el que teme igual que tú bajo la lluvia.
El otro es el que baila, canta, besa, ríe y duda.
Y también el que en el juicio pide que no lo empuje.
También fuiste otro para algún grupo de gente.
No te miraron raro por ser raro o diferente.
No te dolió el desprecio y no sentiste esa frontera.
Pues el otro solo quiere que le digas «buenas tardes» sin barrera.
Todos lo dijeron claro: no hay identidad sin vínculo.
Sin el otro tú no existes, te lo grabo en vinilo.
Tú te construyes cuando el otro te interpela.
No lo trates como objeto si tú no eres candela.
Hoy todo el mundo habla de inclusión y diversidad.
Pero al primer hombre cruzado, cambias de acera, ¿verdad?
Tanto discurso, walker, para luego ser cobarde.
¿Dónde está tu empatía cuando el otro no es amable?
El otro no es Netflix, ni hashtags, ni banderas.
El otro es el abuelo que se siente una carga entera.
Es la chica trans que calla por no ser insultada.
Es el chaval que se autolesiona y no cuenta nada.
Y el día en que se entienda que los locos, dicolos,
Son la carne viva del pensamiento más tóxico.
Los hijos de puta, bien peinados, bien vestidos,
Ver que el manicomio es su espejo invertido.
No hay brote sin contexto ni locura sin sistema.
Son grietas del alma que gritan lo que otros niegan.
Ponle nombre al síntoma, no culpes al que sangra.
Que es solo el bufón que dice lo que a ti te da rabia.
El otro no es un monstruo, es un espejo fiel.
El otro te define y te dibuja la piel.
Si miras con desprecio te hablas a ti sin querer,
porque el otro no es otro, eres tú sin poder.
Como el otro no es enemigo, no es esclavo ni es rival.
Es una oportunidad para no ser tan banal.
Así que baja el juicio, sube el volumen al corazón.
Y ven en una chispa de tu propia redención.
Así que ya sabes, hermano, hermana, alma entera.
El otro es tu frontera y tu primera primavera.
Si lo niegas te fragmentas, si lo abrazas te elevas.
Y si lo entiendes, ya no hay muro, solo letras.


