ClaroscuroEl sombrerero con diagnóstico
El Conejo Blanco, heraldo del tribunal. Ilustración de John Tenniel.

Loff Quotes

3 de mayo de 2026 · 5:35

Psicosis

Lo que quise decir

Dejé mi trabajo por la presión y mi mente colapsó con un brote psicótico, quedándome solo y con deudas. En ese momento de total vulnerabilidad, mi pareja se marchó y usó mi enfermedad en mi contra en los juzgados.

La escribí en mayo de 2026.

Letra

Dejé la carrera, seis asignaturas del final.
Me metí a trabajar como informático de sistemas.
Turnos rotativos en una farmacéutica,
madrugada reventando mi reloj biológico.
Dejándome la salud de la infraestructura
para mantener un techo.

Y entramos en la espiral de los excesos.
Una etapa larga donde yo financie la fiesta de dos.
Yo pedía los préstamos al banco,
yo reventaba mis tarjetas.
Ella consumía mi costa,
disfrutaba del viaje sin poner un puto céntimo.

Una persona irresponsable
que no pisó jamás el freno frente al abismo.
Hasta que mi cerebro colapsó.
Trastorno bipolar, psicosis.
La mente completamente rota.

Perdí el trabajo, llegó la ruina económica
y el despido, y en el pozo más hondo.
Ella hizo las maletas, se llevó a nuestro perro y huyó.
Me dejó completamente solo, frente a una montaña de deudas.

Salí de un ingreso psiquiátrico de un mes
y no tuve derecho a descansar a los dos meses.
Disociado y empastillado, tuve que agarrar un trabajo horrible.
Comerci a la puerta fr llamando por tel a jefes de ciberseguridad
a los cisos de las grandes empresas,
tragando ansiedad en cada llamada
vendiendo balanceadores de carga solo para sobrevivir.

A en modo supervivencia pagando yo solo la factura
de una ruina que creamos los dos.

El tiempo pasó, yo solo quería saber de mi perro
y su respuesta fue un muro de silencio,
un bloqueo en WhatsApp.
Ese desprecio fue el detonante de la enajenación total.
La psicosis te borra el control,
anula la memoria física de tus actos.

Aislado bajo los efectos del alcohol,
grabé unos audios en Telegram.
Un intento enfermo de seguirle el juego a un grupo de sádicos.
Esos audios no iban dirigidos a ella,
no se los mandé a su móvil,
pero la escoria se los hizo llegar,
y ella,

En lugar de avisar a mi familia,
en lugar de pedir ayuda médica,
cogió el delirio de un enfermo
y se fue al juzgado a destruirme.

Años de procedimiento judicial,
de tortura y asfixia económica.
El sistema no entiende de mentes rotas,
te juzga como a un criminal calculador.

Llegó el juicio y me pusieron un biombo de madera en la sala,
me trataron como a un peligro físico,
escondido tras un tablón.
Cuando jam en mi vida cruc la l de la violencia con nadie detr de esa madera
Escuch su discurso ensayado por el abogado.

Y all en medio del juzgado mencion a nuestro perro en pasado.
Usó la muerte de mi perro a mis espaldas para asegurar mi condena.

Y el asco más profundo se extiende a esa escena marginal,
a los ambientes del BDSM y la toxicidad.
A esas mujeres que nunca debieron entrar en mi vida,
entraron por mis propias infidelidades.

Cuando la manía me arrancó el control.
Porque a mis parejas siempre les fui fiel
hasta que la hipersexualidad me reventó los frenos.

Mujeres drogadictas, atrapadas en mundos marginales.
Personas que académica e intelectualmente
no me llegan ni a la suela del zapato.
Gente por la que jamás habría sentido un interés genuino
estando eutímico, estando sano.

Pero mi mente estaba desbocada
y ellas se aprovecharon de esa enfermedad.
Se acostaban conmigo a espaldas de mis parejas
alimentándose de mi estado.

Y cuando el pozo se hizo negro
y mi mente colapsó en una descompensación grave,
mostraron lo que de verdad eran.
No solo huyeron, me humillaron públicamente.
Me obligaron a comprometerme con cartas denigrantes
jurando que no volvería a hablarles.
Me amenazaron con denunciarme si intentaba contactar con ellas
sabiendo perfectamente que yo estaba atravesando un brote psiqui severo.

Secuestraron el relato del feminismo
retorci para hacer locofobia p.
Demonizaron la enfermedad mental
para tapar sus propios vicios y limpiar su cobardía.

Se victimizaron diciendo que temían que yo apareciera con un cuchillo,
mientras yo estaba encerrado en mi casa,
paralizado por una agorafobia severa,
con pánico a cruzar la puerta.

Me traicionaron en mi momento de mayor vulnerabilidad.

Pero quieres que de una cosa clara.
Desde entonces no he vuelto a contactarlas.
Ni tengo el más mínimo interés en saber de ellas.
Me traicionaron una vez
y no me van a traicionar dos.

La historia termina aquí.
Hoy he encontrado la luz.
Cero drogas, cero alcohol, cero tabaco.
He puesto control sobre mi enfermedad
hasta donde el cerebro me lo permite.

Al recuperar la cordura me he dado cuenta de una verdad aplastante.
Esa gente nunca me combinó,
jamás debieron cruzar mi puerta.

Soy un superviviente del sistema,
de la ruina económica y de mi propia mente.
Y sobre todo, sobreviví a la bajeza moral
de quienes decían quererme.

Gracias.